Desde el Pie

Ni premio Ni Mimo

Alimento Prohibido

Introducción: Fantasía vs Realidad

por Carolyn Teitelbaum

Para muchos de nosotros, el paso por el supermercado es un evento rutinario e inevitable. Para otros es un momento de desconexión y disfrute. En ambos escenarios es innegable que se juntan “el hambre y las ganas de comer”. Vamos haciendo el recorrido por las góndolas suficientemente confiados y entregados al control de los rótulos brillantes y la meticulosa disposición de los “alimentos”.

“Light”, “diet”, “pura fibra”, “con pulpa de fruta natural”, “crecimiento”, “primeros pasos”. Sumado a macacos simpáticos y superhéroes de todos colores en los envases. ¿En qué momento nos volvimos tan indiferentes y susceptibles al engaño? ¿Por qué dedicamos más tiempo a experimentar con nuestro cuerpo que a nuestro cuerpo en sí? ¿Cuándo fue que empezamos a preocuparnos en mayor medida por estar “fit” que por estar en armonía? ¿Qué es estar fit? ¿Cuánto sabemos del cuidado de nuestro cuerpo? ¿Cómo educamos a nuestros niños a amar, respetar y cuidar de su cuerpo, que es nada más y nada menos que su vehículo sagrado a la experimentación? ¿Por qué nos autoconsentimos con comidas repletas de tóxicos en lugar de nutrirnos con alimento o algún abrazo? ¿Podremos aprender a premiar y mimar a nuestros niños sin productos que impliquen un daño directo e inmmediato a su salud?

Estamos bombardeados de incitación al consumo. Carteles luminosos y colores vibrantes para atraer nuestro lado menos pensante. No nos quedemos en la fantasía de las góndolas y leamos la letra chica. Allí están detallados los cientos de aditivos que nos ponen en peligro diariamente.

Los invito a despertar. Los invito a decidir. Los invito a conectar.

Carolyn Teitelbaum

 

Capitulo 1: Colorín colorado, este cuento no está acabado...

por Carolyn Teitelbaum
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Fotografía y Video. Edición y Campañas .
Barra del Chuy ,Uruguay
ph: Schnauzher Studios
ph: Schnauzher Studios
ph: Schnauzher Studios
ph: Schnauzher Studios

Colorín colorado, este cuento no está acabado...

Imaginemos un desayuno aparentemente sano y nutritivo: un vaso de yogur con cereales y unas tostadas con mermelada de frutilla. Si la compra fue sin consciencia, muy probablemente estemos ingiriendo un yogur con colorante tóxico, dependiendo de la fruta que simule tener, unos cereales de caja con aditivos dependiendo del cereal que simulen ser, un pan lleno de conservantes químicos y una mermelada con otro colorante tóxico dependiendo del color pretendido. Estamos poniendo en nuestro organismo una alta carga de tóxicos, agravado por la gran mezcolanza e interacción entre sus ingredientes y aditivos. ¿Es necesario? ¿Vale la pena?

Vivimos en una sociedad de consumo. La oferta de bienes y servicios es tan amplia que en muchos casos, en lugar de elegir los productos, ellos nos eligen a nosotros.  Luces, carteles, colores, dibujos divertidos y precios deciden por nosotros. Adquirir productos para satisfacer necesidades es una relación causa-efecto válida y racional. El gran problema se da al enfrentarnos con productos sobre la base del desconocimiento y la ingenuidad.

Un ejemplo de lo dicho anteriormente son los colorantes adicionados a los “alimentos”. Ignoramos las consecuencias que implica la ingesta de estos químicos en nuestros cuerpos y en los que tenemos bajo nuestro cuidado, los niños. Estos aditivos tóxicos se encuentran, casi sin excepción, en yogures “frutados”, jugos, bollería industrial como galletitas dulces y saladas, aderezos y salsas, snacks, productos de copetín, helados, mermeladas y prácticamente en todas las golosinas (incluyendo las “light”, “zero”, “sugar free”, entre otras tonterías). Los colorantes seducen y atraen la mirada de adultos y niños  (algo así como los toros con el color rojo). La gran paradoja es que estos químicos están especialmente contraindicados para niños, siendo ellos el público más susceptible al daño. Aún en bajas dosis, son causantes de hiperactividad e impulsividad y despiertan o agravan el trastorno por déficit de atención (TDAH), el trastorno del que todos hablan. En dosis mayores es un potente alergénico liberador de histamina, que aumenta los síntomas de asma, urticaria y eczemas, sumado a su alto potencial cancerígeno (en niños y adultos).

Estos son algunos de los colorantes más peligrosos. Cuando los veas en el listado de ingredientes, hacete bien y devolvé el producto a su lugar: Tartracina (INS102), rojo cochinilla (INS124), amarillo anaranjado (INS110), azorrubina (INS122), amarillo quinoleína (INS104), azul brillante (INS133), rojo carmín (INS120i) y rojo allura (INS129).

El acto de alimentarnos es un evento sagrado en el que elegimos qué nutrientes vamos a incorporar a nuestro sistema, a nuestra sangre, invitándolos a formar parte. Este evento merece tiempo, cuidado e información y no soluciones rápidas o fáciles ni premios o mimos de colores brillantes.

Carolyn Teitelbaum

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